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miércoles, 21 de junio de 2017

Vecinos al borde de un ataque de humos

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid
 
-...Y entonces, en defensa propia, hice lo que un hombre debe hacer en estos casos extremos: alquilé mi piso de la planta baja a un fabricante de queso.

El pueblo arremolinado en el foro apenas llegó a oír esta última declaración del anciano: el volumen de las carcajadas había ido aumentando con cada una de las alegaciones de las partes, y pocos ya lograban mantenerse en pie o mirar al estrado a través de las lágrimas.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡Exijo un trozo del cadáver de tu hijo!

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid

 Los hombres de Fulvio rodeaban, con palos y antorchas, la casa de Marco. Cuando éste salió al fin al atrio, solemne aun en su sencilla túnica, se hizo un tenso silencio. En ese momento, de entre el grupo callejero apareció Fulvio, el pater familias vecino, con toga patricia y sádica mirada, quien, poniendo su dedo índice más cerca de la cara de Marco de lo que el decoro permitía, le espetó:

—¡Entrégame ahora mismo a tu hijo! ¡Ha matado a mi esclavo más valioso, y exijo poder castigarle como se merece! ¡Así es el Ius de nuestra Ciudad, y así debe cumplirse!—Fulvio hablaba a grandes voces, consciente de que en todas las ventanas había ciudadanos que no querrían perderse detalle del escándalo. Y de algún modo, parecía saborear la situación.

miércoles, 8 de febrero de 2017

¡Hay un esclavo subido a la estatua del Emperador!

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid

Cuando el Pretor recibió el aviso urgente del Prefecto de la iudad para que acudiese al Foro Imperial, enseguida entendió que ése iba a ser uno de esos días surrealistas. Y mira que le habían tocado ya días de esos, en los pocos meses que llevaba en el cargo.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Todos los litigantes sois iguales

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid


No podía ser, claro. Si es que no podía ser. Da igual que uno esté destinado al fin, aunque sea por unos días, en una ciudad distinta, fuera de Roma, lejos de la locura del Foro. Da igual que haga un sol espléndido y que esta antigua ciudad de Mutina sea una joya del arte etrusco. Y da igual que el Senado haya enviado instrucciones a este municipio para explicarle cómo funciona el nuevo sistema judicial. Da igual todo. Mi triste destino, pensaba el Pretor, es que me toquen a mí siempre los litigios más surrealistas de todo el Imperio.


martes, 26 de abril de 2016

Soy tan feo que no te pago

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín 
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid

Escifo de Cábiros. Finales V a. C-Principios IV a. C.
–¡Exijo que éste me devuelva el dinero, Pretor, porque es el tipo más feo que jamás se haya visto!– gritaba uno de los litigantes.

–¡Y yo te exijo que dejes de llamarle feo, infame esposo!–le gritaba a éste su mujer, también presente.

–¡Y yo exijo que, para eso, se me declare oficialmente el tipo más feo de Roma!– gritaba el otro litigante.

“¿Y yo exijo mucho a los dioses, cuando les rezo cada mañana implorando un poquito de normalidad?”, se lamentaba en silencio el Pretor. “Aunque hay que reconocer que el tipo es un rato feo, por Júpiter...”

jueves, 3 de marzo de 2016

Como ganes un premio, te demando

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín 
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid 

Fotograma de la película "Ben Hur"

– Así que, al enterarme de que él había ganado la carrera del domingo pasado, decidí demandarle. Y aquí estoy, con la demanda– decía, satisfecho, el demandante.

Normalmente, un planteamiento de locos como éste sacaba de sus casillas al Pretor; al público, por el contrario, le encantaba, y hoy también. Pero, sorprendentemente, al Pretor se le veía tranquilo y sonriente, con cierta relajación veraniega. Quizá fueran los festejos de esos días en Roma, o el día soleado que hacía en el Foro; el caso es que escuchaba atentamente al demandante, como si no fuera otro de los casos surrealistas que, cabezonerías del Destino, le acababan cayendo siempre a él.

martes, 20 de octubre de 2015

El edicto no se cambia, y punto


Autor: José-Domingo Rodríguez Martín 
Profesor titular de Derecho Romano en la Universidad Complutense de Madrid 


–Pero, mi querido Pretor, si el pueblo de Roma te ha dado el poder de modificar tu Edicto cuando quieras, ¡hazlo!

–Amigo Quinto Mucio, insigne jurista: a principio de año publiqué el Edicto, como hacen todos los pretores. Así los romanos saben qué juicios hay a su disposición durante este año, qué contratos están protegidos por el Derecho de Roma y cuáles no. ¡No voy a modificar mis palabras sobre la marcha!

martes, 7 de abril de 2015

¡Mi mujer me engaña con un gladiador!

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín

 –¡Catón tenía razón, vaya si la tenía!– gritaba Palante dando golpes con su jarra vacía en la barra de la taberna. –¡"En cuanto permitáis que las mujeres comiencen a ser vuestras iguales, en ese mismo momento se convertirán en vuestras superiores..."! ¡Si Catón levantara la cabeza...!
–Chsst, baja la voz, Palante, nos está mirando todo el mundo en el local– le decía su amigo el senador Sorano, mirando nervioso a su alrededor –y tu comportamiento no es adecuado, siendo como eres liberto del Emperador Claudio.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Fútbol a muerte en el Foro

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín

“Los sacrificios que hay que hacer para que el pueblo entienda la Justicia...”, pensaba el Pretor, mientras volvía a subir los escalones del estrado, suspirando.

A sus pies, como siempre, se había montado un gran revuelo... y no era para menos: uno de los demandantes había mandado a sus siervos traer a rastras al Foro a dos jóvenes, a quienes tenía sujetos a los pies del estrado; a su lado, el segundo demandante, con la túnica manchada de sangre, mostraba en alto un balón de cuero mientras gritaba: “¡He aquí la prueba del ominoso delito!”, lo cual era jaleado por el pueblo, reunido alrededor, con ardorosos gritos a favor o en contra. Se notaba que disfrutaban de la indescriptible escena.




miércoles, 8 de octubre de 2014

Fatales aguas fecales

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín


Aquella mañana estaba todo el barrio revolucionado, y no era para menos, pues no todos los días podía verse un espectáculo así: por medio de la sucia calle avanzaba, precedido por los imponentes lictores que le abrían paso entre puestos, carros y animales, ¡ni más ni menos que el Pretor!


lunes, 11 de agosto de 2014

Esclavo responsable busca dueño respetuoso

El anciano esclavo estaba visiblemente intimidado por la presencia del Pretor, y por encontrarse en medio del Foro rodeado de público. Además sentía detrás la respiración de su cruel amo, quien mostraba una evidente molestia por la situación. El Pretor, sin embargo, intentaba tranquilizar al esclavo, dirigiéndose a él con una sonrisa amable y la misma exquisita educación con que habría hablado a un ciudadano libre.

martes, 13 de mayo de 2014

Estafadores romanos y egipcios pardillos


Autor: José-Domingo Rodríguez Martín

 – ¡Soy el diseñador de sandalias más prestigioso de Roma y nadie me discute cómo enseño yo a mis aprendices!

– ¡Pero si le has puesto un ojo morado a mi hijo de un golpe, loco desquiciado!

El Pretor escuchaba con paciencia las alegaciones de los dos hombres: uno, Cayo Julio Helio, famoso y opulento zapatero romano; el otro, Alejandro hijo de Arístides, un egipcio de origen heleno.

martes, 25 de marzo de 2014

Es lunes y no quiero ir al Foro... pero soy el Pretor

Autor: José-Domingo Rodríguez Martín

“Sólo un año”, suspiraba el Pretor. “Sólo un año encargado de la administración de Justicia en Roma y luego, a proseguir tu carrera política: te presentas a las elecciones a Cónsul y, tras una brillante campaña militar, vuelves a Roma y te incorporas con honores al Senado. Es sólo un año...”. El caso es que en principio había parecido una buena idea.


Médico atendiendo a un paciente (¿fingido?)