martes, 8 de junio de 2021

Imperator: Rome

 


 En abril del 2019 la empresa de juegos Paradox, famosa por sus juegos de estrategia y simulación, lanzó un juego que publicitaron como uno de sus mejores productos hasta la fecha. Un juego de gran estrategia en la Antigüedad, el “Imperator: Rome”.

 Llevaban meses calentando al personal con avances y bonitos vídeos sobre las posibilidades de su nueva obra. La expectación era máxima entre la enorme comunidad de seguidores de esta empresa sueca;  líder en este género de entretenimientos digitales y con fama de crear juegos de temática histórica complejos, inteligentes, bellos, detallistas, pero a la vez divertidos.

martes, 4 de mayo de 2021

Jantipo; el maestro de Aníbal


Una de las citas bélicas más famosas, y la más conocida del general e historiador ateniense Tucídides, es esta: «La guerra no es una cuestión de armas, sino de dinero; porque sin dinero para mantenerlos, de nada sirven los soldados, ni las armas». Líbrenos Zeus de tratar de enmendar la plana al reconocido como padre de la historia, pero la verdad es que las cosas no siempre son así; es más, en muchos casos sucede justo lo contrario. Y pocos ejemplos hay tan claros como las guerras, sobre todo la primera, entre Roma y Cartago. Al iniciarse las hostilidades era evidente que, sin ser Roma una ciudad “pobre”, la riqueza de su rival era muy superior, pero logró compensar con creces esta desventaja gracias a poseer algo de lo que la ciudad africana carecía: abundancia de duros y aguerridos soldados.

Porque aunque al hablar de Cartago a todos nos viene a la cabeza la imagen de los Barça, empezando por el rostro curtido, tuerto y cubierto de cicatrices del más ilustre miembro de esta familia; Aníbal, lo cierto es que a los acomodados ciudadanos de Cartago no les gustaba mucho eso de guerrear. Entendámonos, no es que se tratara de una sociedad pacífica precisamente, al contrario, se había extendido por todo el Mediterráneo Central y Occidental empleando, cuando lo consideraban necesario, la más brutal de las violencias. Lo que no les gustaba era sufrir las incomodidades de la guerra y, en especial, jugarse en ella el pellejo. Así que preferían subcontratar esta desagradable tarea en otros, y nutrían las filas de sus ejércitos con mercenarios.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Redescubierto el anfiteatro de Mastaura

 Alfonso Mañas


En agosto de 2020 el arqueólogo turco Sedat Akkurnaz halló los restos del anfiteatro de Mastaura. El descubrimiento fue, en realidad, un redescubrimiento pues el edificio ya había sido encontrado en 1837 por el explorador británico William John Hamilton, que publicó el hallazgo en 1842. El libro pasó sin pena ni gloria y cayó en el olvido, junto con la ubicación del enclave.

 


lunes, 8 de marzo de 2021

Amanirenas, la temible Candace

 



 A finales del siglo I a.C, en un templo de un remoto reino africano, una cabeza del emperador Augusto fue enterrada bajo el umbral de la entrada, para que fuera pisada por los visitantes cada vez que entraran en el recinto sagrado. Así se vengó una reina de los orgullosos romanos.

miércoles, 6 de enero de 2021

Balbo; la mano que mueve los hilos



Las páginas de la historia que conocemos están acaparadas por grandes personajes, algunos de los cuales ocupan tan inminente lugar por méritos propios y otros, bastantes más, por interés de aquellos que la cuentan. La gran mayoría porque ya en vida se esforzaron en destacar, en lograr la fama, en “ser recordados”.

Pero junto a ellos hay otros, antes y ahora, que buscaron y buscan justo lo contrario: no ser percibidos, permanecer en la sombra, mover los hilos sin que nadie repare en sus manejos. Hasta el punto de que, muchas veces, si sabemos algo, poco en general, sobre su existencia es gracias a que en algún momento sus enemigos trataron de arrancarles es manto de invisibilidad con el que se protegían. Entre esos personajes oscuros uno que siempre ha llamado mi atención es Lucio Cornelio Balbo “El Mayor”. 

Balbo vivió uno de los momentos más cruciales de la historia: el paso de la República al Imperio en Roma, que es lo mismo que decir el fin de los sistemas “democráticos” o “predemocráticos” que hasta entonces habían dominado la cuenca del Mediterráneo, el área donde nació la Civilización Occidental, y su sustitución por regímenes autoritarios de tipo monárquico, que se mantendrían en el poder durante casi dos mil años. Y desempeñó en ese proceso un papel tan crucial como poco reconocido. 

Para presentar al personaje, basta decir que estamos hablando del primer extranjero que consiguió la ciudadanía romana no solo para él, sino para toda su familia, y el primer no nacido romano en alcanzar el puesto de cónsul. Un verdadero hito y un escándalo en su época. 

Fue consejero y hombre de confianza primero de Pompeyo y luego de César, mullidor reconocido del Primer Triunvirato, y el hombre que apoyó a Octavio Augusto tras la muerte de César, cuando nadie creía que sobreviviría tan siquiera unos días a su mentor, financiándolo y pergeñando la complicada red de alianzas, incluido el Segundo Triunvirato (todos los grandes personajes de la política romana estaban endeudados hasta el cuello, la gran mayoría con él), que le permitirían escalar hasta la cima del poder absoluto.