jueves, 30 de noviembre de 2017
martes, 21 de noviembre de 2017
Manlio Torcuato y los ciudadanos de una sola pieza
Tito Manlio Torcuato debía de tener en tiempos de la derrota de Cannas una edad respetable para los cánones de la época. Si damos por hecho que alcanzó su primer consulado con 42 años ya cumplidos, tal y como estipulaba la costumbre (que ya había empezado a resquebrajarse con múltiples excepciones a la regla), cuando sucedió aquel desastre bélico debía de tener algo más de 60 años.
viernes, 17 de noviembre de 2017
Revistas de historia: noviembre de 2017
Nuestro breve repaso a las revistas de historia de este mes empieza, como suele ser habitual, con Historia National Geographic, que nunca falla a su cita con el Mundo Clásico.
Tenemos, en primer lugar, un buen artículo sobre las tumbas de guerreros encontradas en Micenas, cuyos hallazgos son puestos en relación con los relatos homéricos, basados en esa época. El resultado es bastante interesante.
La “ciencia” de la adivinación era fundamental en la vida de los antiguos romanos, y sobre eso trata otro muy extenso reportaje de esta revista. Pese a mencionar los distintos tipos de adivinos, se centra,
viernes, 3 de noviembre de 2017
Field of Glory II
Los juegos tácticos por turnos
sobre la Antigüedad al fin tienen un digno representante. Buenos gráficos, muchos y variados ejércitos
a elegir, una excelente inteligencia artificial para sumergirte en las batallas
de la Antigüedad y un estilo propio característico. Pelea con soldados de plomo
animados en enormes batallas o pequeñas escaramuzas, participa en campañas o
hazlas tú mismo. Sé César en la Galia o Mitrídates dando estopa por el Ponto. Así
es Field of Glory II.
martes, 24 de octubre de 2017
Manlio Torcuato. Una reunión tensa en el Senado
Una nutrida muchedumbre se concentra en el foro para conocer las noticias: ese día el Senado recibe a una delegación de los prisioneros romanos en poder de Aníbal. Roma lleva semanas con los nervios a flor de piel. Tras la aplastante derrota de Cannas, todos esperaban que el general cartaginés cayese sobre la ciudad para arrasarla.
Proliferaron los rumores sobre la inminente destrucción de la ciudad. El Senado se hizo con la calle para impedir que se expandiese aún más el pánico y la desmoralización, obligando a los ciudadanos -a veces con métodos demasiado apremiantes- a dispersar los corrillos y volver a sus casas.
Pasan los días y el apocalipsis no llega: el púnico no se propone borrar a su rival de la faz de la tierra. Sin embargo, esta decisión no trae alivio para los romanos, que pasan de la desesperación a la desolación por la suerte de los combatientes, pues se había extendido el rumor de que la aniquilación de las fuerzas romanas había sido total. Pocos hogares escapan a la tristeza, ya que el ejército era tan grande que prácticamente todos tenían a alguno de sus miembros sirviendo en él. No será hasta un poco más adelante que una carta de Varrón, el cónsul superviviente a la derrota, informe de que hay más de 10.000 hombres que lograron ponerse a salvo, mientras que entre 6.000 y 8.000 están en poder del cartaginés.
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