martes, 6 de febrero de 2024

OLD WORLD

 


 Hoy nos toca hablar de un juego centrado en la Antigüedad e inspirado en la saga Civilization, la más conocida entre los juegos de estrategia. Una inspiración que resulta evidente, pues el creador de Old World es Soren Johnson, que estuvo detrás del Civilization IV, que es quizá el mejor número de la saga.

Pero el juego no es un Civilization con ambientación antigua, sino que añade muchas más cosas. Aunque al principio, como en cualquier civ, debes elegir entre una de las ocho civilizaciones del juego (hay mods que las amplían), ahora tenemos cuatro familias en cada civilización, por lo que hay que jugar a quedar bien con ellas y orquestar alianzas matrimoniales, si no queremos guerras civiles y secesiones de parientes. Esto implica también que nuestros gobernantes enferman, envejecen y mueren, dejando problemas a sus herederos, mientras el resto de civilizaciones busca su oportunidad de engrandecerse a tu costa.

 

Bonitos mapas para sangrientas luchas

 Este juego de familias no es tan intrincado como otros juegos de dinastías, como el Crusader Kings, pero suceden eventos de forma constante y hay que estar atento a la diplomacia doméstica de celos y envidias en busca de cargos importantes. No te llenes de amantes exigentes y ten cuidado, ¡Los hermanos son unos pérfidos envidiosos!

Una dinastía de parientes intrigantes

 Una diferencia con los civ es que puedes elegir entre turnos anuales o semestrales y las partidas duran 200 años, ni uno más. Así que tendrás partidas de 200 turnos o 400, según gustes, con varias posibilidades de victoria, desde la simple conquista del mundo hasta la refinada victoria cultural. Así que no son partidas eternas y lo normal es que las acabes. Aunque ya hay mods que te amplían este límite.

El principal meollo del juego es que en cada turno tienes un límite de acciones o movimientos, que puede ir creciendo según ocurran diferentes eventos. Al principio no importa, te sobran movimientos para crear minas, granjas, templos y mover a tus guerreros, pero, según se complica tu civilización, te verás limitado en cierta medida, porque no podrás hacer en cada turno todo lo que quiera tu deseo megalómano. Sobre todo con tus ejércitos, que consumen acciones a saco cuando están en campaña. Esto obliga a no ser un imperialista loco, limita la expansión descontrolada y obliga a usar la diplomacia en tus relaciones exteriores llegado un determinado momento. También a primar ciertas aspectos de tu civilización sobre otros. Así que, si eres un jugador con ganas de ser un todopoderoso psicópata, este no es tu juego. No podrás hacer todo lo que desea la locura salvaje que disimulas en la vida real.

En el combate es evidente el estilo Civilization  

 Otra diferencia es que no puedes fundar ciudades donde te dé la gana, solo en determinados lugares que te marcan en el mapa. Esto evita el spam de ciudades de los Civ y crea mapas de imperios más realistas, con varios lugares o ciudades estratégicas a defender hasta el último soldadito o diplomático. Por otra parte, esta limitación quita libertad de expansión al jugador. Pero, como ya te puedes imaginar,  hay un mod que te permite saltar esta regla.

Bellas ciudades que se agrandan con el tiempo... antes de perecer

Porque si en algo destaca este juego, como ya se ha notado, es en su capacidad de modificación, que ha permitido una buena cantidad de mods de fácil instalación que lo cambian o mejoran, según gustos. De esta manera, la jugabilidad se ve aumentada con nuevos civilizaciones, personajes, mapas y eventos, porque, a ver, ¿Quién no ha querido ser alguna vez rey de los etruscos?

 No nos olvidemos tampoco de las tecnologías, que hay en abundancia y se pueden desarrollar con el tiempo, pero en este apartado no sigue a su saga inspiradora, no hay un árbol lineal como en los Civ, sino que lo que hay es un sistema basado en tarjetas, con el que tras haber investigado una tecnología, puedes seleccionar una de las cuatro nuevas que te aparecen para centrarte en ella. Un sistema, en el fondo, aleatorio, que te puede arruinar los planes más pensados. Pero la Historia real es igual de imprevisible.

¿Qué invento hoy?

El juego ya ha tenido varias expansiones de pago, que son baratas y jugosas de contenido, como el muy recomendado y para mí esencial “The sacred and the profane”, que añade personajes relacionados con la religión, el fanatismo y cientos de eventos sobre el culto divino en la Antigüedad, ¿Quién no ha querido tener a Hipatia en su consejo de gobierno?

Saul de Tarso persiguiendo cristianos porque no ha caído del caballo

Otras expansiones se centran en escenarios más elaborados de determinadas civilizaciones, como “Heroes of the Aegean” y “Pharaons of the Nile”, de nombres ya explicativos, o añaden más edificios maravillosos a las civilizaciones, más personajes, tramas y dinastías, como “Wonders & Dinasties”, donde ya te deja escoger tu rey o reina de inicio entre varias familias e incrementar tus turbias relaciones y lazos de amistad con culebrones sin fin.

Psicópatas a elegir para gobernar Roma en Wonders & Dinasties

En definitiva, un gran juego sobre las civilizaciones antiguas, que te permite jugar con muchos conceptos y diversas estrategias, tanto a nivel familiar como geopolítico. Eso sí, el aspecto y la estructura de la saga Civilization es la base de todo. Si no te va el sistema de esa saga de construcción de civilizaciones, este juego no te va a gustar… o quizá sí.


Echa un vistazo al vídeo.



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