Ya hemos hablado de gente con mucha suerte en la vida, como
el afortunado Pomponio. Pero también es hora de hablar de gente que se gana la
suerte con su esfuerzo e inteligencia, que desde lo más bajo llegan a lo más
alto de su sociedad, que reciben toda clase de agradecimientos, honores y
parabienes… pero que acaban muriendo solos, quizá asesinados por un joven rey
rencoroso, en una aldea egipcia de nombre desconocido. Como Demetrio de Falero.
martes, 5 de junio de 2018
Demetrio de Falero, el de las 360 estatuas
martes, 22 de mayo de 2018
Aureliano, o los peligros de ser un héroe (II)
Mientras los medios de comunicación nos muestran a diario las miserias de nuestros dirigentes, incluso las de aquellos que se postulan como paladines de la honradez y la justicia, muchos se preguntan; ¿no habrá un líder no solo auténticamente honesto, si no con el valor de enfrentarse a tanto oportunista y sinvergüenza? ¿Queda algún verdadero héroe? Quizás para consolarnos, los estudios de cine nos ofrecen una interminable sucesión de héroes e incluso superhéroes de ficción, un genero por el que, lo reconozco, nunca he sentido la menor inclinación. El único superhéroe que logró despertar mi simpatía fue ese Super Man que ahogaba sus penas en güisqui en un bar de mala muerte y al que, para colmo, el resto de los parroquianos terminaba propinando una soberana paliza. Eso no significa que no hayan existido campeones del valor y la honradez, genuinos héroes, si bien siempre fueron rara avis. En alguna otra
ocasión ya os hemos hablado de ellos, y ahora os presentamos a otro de sus ejemplos más destacados.
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| Aureliano |
miércoles, 9 de mayo de 2018
El origen de los gladiadores retiarios y pontarios
Autor: Alfonso Mañas
Miembro del grupo de investigación CTS-545 (área de Historia del Deporte) de la Universidad de Granada
Consejero Editorial de The International Journal of the History of Sport
El retiarius era el gladiador que luchaba con el tridente (y con la red, aunque no siempre), y por ello es el que hoy resulta más fácilmente reconocible para la mayoría de la gente.
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| Retiarius. Lucerna del siglo I |
miércoles, 2 de mayo de 2018
martes, 17 de abril de 2018
Publio Sitio Nucerino; el hombre que pudo reinar... y lo hizo. Segunda Parte.
Tras su condena nuestro
protagonista aún mantenía sus contactos con los grupos clientelares a los que
estaba ligado, como prueban las mencionadas cartas de Celio, y otras en la que
Cicerón reconoce tener subscritos contratos con él. Pero sin poder realizar
transacciones con el Estado y bajo la amenaza permanente de confiscación de
cualquier bien a su nombre que se encontrase en territorio romano, sus
posibilidades como negotiator estaban muy limitadas.
Dio entonces un giro total a su
carrera. El ejército romano era, con diferencia, el más prestigioso de la
época, y los reyes africanos deseaban, sobre cualquier otra cosa, disponer de
unas fuerzas armadas eficaces. Publio Sittio pasó entonces de comerciante a
militar, un campo en el que no consta que tuviera ninguna experiencia.
Partiendo, quizás, de su banda de cazadores, formó bajo sus órdenes una
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