miércoles, 2 de mayo de 2018

Domina, a tajo limpio


 Se presenta como un espectáculo de violencia y codicia. Y no miente, lo es y mucho, no te paras a descansar entre chorrazos de sangre y gemidos guturales. Domina no defrauda si buscas desahogarte viendo matanzas sangrientas en 8 bits.


 Domina salió en Steam en Abril del 2017 y un año después sigue con actualizaciones  y arreglos que depuran los combates y los numerosos bugs con los que salió en un principio, que no fueron pocos.

Mapa de arenas y la campaña.

 Al comienzo eres la heredera de la familia gladiatoria de tu padre, que debe llevar a delante el negocio de enviar gente a ser trinchada. Tiene modo campaña de un año de duración, donde debes llegar a Roma pasando por diferentes ciudades, venciendo a sus campeones, y luego tiene el modo sandbox, que es a tu aire y lo que aguantes. Tiene parecidos con el Gladiator School y el Age of Gladiators, juegos salidos también estos dos últimos años y que han promocionado el género de luchas de gladiadores en PC. Pero hay grandes diferencias con ellos.


Tu alegre villa de gladiadores

 Desde principio a fin tienes que matar y ganar dinero con brutos enfadados que trabajan para ti destrozando a rivales en la arena. Hasta ahí todo igual, pero en Domina las peleas tienen un mayor ambiente y una animación gráfica a raudales, con figuras de 8 bits golpeando, saltando, hiriendo, soltando chorrazos de sangre y desmembrando cuerpos, ¡esquiva esas cabezas volando!, aparte de más variedad en las formas de combates, con peleas de grupos, con gladiadores encadenados al suelo, fieras sueltas a pares … y una estupenda banda sonora.

¡A chorrazo limpio!

 Además, los puedes dirigir tú mismo. Aunque mediante letras del teclado y el ratón, lo que hace bastante enfarragoso el combate.

 Las arenas son dos: anfiteatro y combate privado para los sponsors. En ambas hay premios, pero mayores en la arena. Sin embargo, si no das espectáculo a tus sponsors se pueden molestar y dejan de patrocinarte.
También hay un modo de carreras de carros, que no cuadrigas, bastante surrealista y, en mi opinión, poco desarrollado.

Las carreras son un poco... raras.

 Los gladiadores son de tres clases históricas (murmillo, retiarius y thraex) y tienen diferentes habilidades a mejorar con entrenamiento, mediante un “doctore” contratado, que va investigando técnicas; pero en combate lo único que se visualiza es un número de fuerza, que es mejor que sea superior al del rival. Aunque eso no garantiza la victoria, pues los niveles de armas tienen una importancia vital… perdón, mortal. Hay que gastarse el dinero en mejorar sus armas y defensa, que es la mejor inversión para progresar.

Ficha de gladiador. Muy currada en datos.

 También hay cartas a repartir entre tus gladiadores, que recibes por victorias y dan ventajas en  combate o en recuperación de salud.  Un añadido muy interesante.
 Tus chicos también tienen un estado de ánimo, que se puede ir mejorando subiendo su paga y dándoles vino para que no se vuelvan un problema. En todo caso, siempre los puedes ejecutar, liberar o vender.

León juguetón

 Si el combate mejora y es más vistoso que en Gladiator School y Age of Gladiators, el componente de gestión es mucho más elemental que en ambos. Existe comida, vino, agua y oro que se consumen y hay que renovar mediante victorias en la arena o comprando en el mercado. También hay sponsors, un civil y un militar, que pueden apadrinar gladiadores, lo que te ahorra su manutención, te ofrecen la oportunidad de dar espectáculos privados y te dan su apoyo para que ganes más premios. Aunque hay que contentarlos a menudo con regalos de vino. Pero no hay mucho más: Ni construyes edificios, ni mejoras aparatos, ni carceleros, cocineros, herreros, no hay negocios rivales, ni ligas, ni peticiones imperiales, etc… solo unos cuantos eventos con decisiones a elegir. En esto Gladiator School le da mil vueltas.

El mercado. Muy elemental.

 Domina se basa en entrenar gladiadores hasta convertirlos en bestias y lanzarlos a la arena para disfrutar de sus combates. Está muy centrado en los gladiadores, mejorar sus armas y habilidades, y casi nada en el negocio que los rodea. Pero no por ello deja de ser muy divertido, una gozada casual, con combates de gráficos retro, llenos de movimiento, vibrantes, emocionantes y repletos de sangre, ¡a chorrazos!


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