martes, 2 de junio de 2015

"¡Ese gladiador está gordo!"

Detalle del mosaico de gladiadores de la Galería Borghese.
Los combates de gladiadores despertaban tantas pasiones en el Imperio Romano como interés hoy en día. Sin embargo, la imagen que maneja el gran público está mediatizada por criterios ideológicos y estéticos. En esta entrega final de la entrevista a Alfonso Mañas, repasamos con el autor de "Gladiadores. El gran espectáculo de Roma" las alteraciones que el arte ha efectuado sobre la realidad histórica.

P: ¿Cuáles son los errores más frecuentes que nos han transmitido las representaciones artísticas?
R: Como explico en mi libro, el cine ha difundido varios errores, como el hoy famoso 'Ave Caesar, morituri te salutant', saludo que se pone en boca de los gladiadores. En realidad, ninguna fuente romana recoge que un gladiador realizase este saludo al emperador. Al comienzo de los juegos había un desfile (pompa) y los gladiadores se quedarían en pie ante el palco, sin decir nada. En realidad podemos pensar que considerarían inconcebible que los gladiadores, que eran infames, se dirigiesen verbalmente y de forma directa al emperador. Sería una falta de respeto enorme, y ningún gladiador se atrevería a ofender así al emperador. Otro falso mito es el del pulgar hacia abajo y hacia arriba, gestos que no usaban los romanos y que no aparecen en ninguna fuente romana.

Ave, Caesar, morituri te salutant, cuadro de J--L.Gérôme (1859)
P: Otra afirmación reciente, extraída del análisis de los esqueletos del pretendido cementerio de gladiadores de Éfeso, es que llevaban una dieta rica en hidratos.
R: Eso es cierto, tal y como decía Plinio el Viejo, que señalaba que los gladiadores comían mucha cebada. No obstante, ese mismo estudio de Kanz demuestra que también comían carne, algo que igualmente ya señalaban las fuentes antiguas, y que era lógico suponer pues parte de los animales abatidos en la arena se daban a las escuelas de gladiadores a las que pertenecían los cazadores para servir de alimento a toda la compañía. Es por tanto falso que los gladiadores fuesen vegetarianos, como ha se ha puesto de moda decir desde algunos medios. Precisamente los gladiadores eran, de toda la población de aquella época, quienes tenían un acceso más frecuente a la carne, y en cantidades enormes, pues todo combate de gladiadores iba precedido por ley desde época de Augusto de una cacería de animales.

Además la dieta de los gladiadores era dirigida por médicos deportivos griegos, como Galeno, médico del ludus de Pérgamo, que seguían los principios de la nutrición deportiva griega, basada en una dieta equilibrada a base de hidratos de carbono y proteínas, especialmente carne y pescado. Un buen ejemplo del éxito de esa dieta era Milón de Crotona, cinco veces campeón olímpico de lucha, del que se decía que comía todos los días una cantidad enorme de pan y carne. Al tratarse de un campeón de un deporte de combate, los médicos de los gladiadores también aplicaban esa misma dieta, como confirman Galeno y otros que señalan que el apetito de los gladiadores no tenía fin.

P: Con esa dieta me parece que se nos cae el mito del gladiador de músculos definidos.
Luchadores griegos bastante hermosos. Vaso del siglo IV a. C.
R: El aspecto exterior de un gladiador sería muy diferente al estereotipo que nos han vendido las películas. El físico sin nada de grasa es algo artificial e ineficiente desde el punto de vista del rendimiento deportivo de fuerza. Es algo desconocido hasta el nacimiento del fisioculturismo, a principios del siglo XX.

Los cuerpos definidos de los culturistas se consiguen con diuréticos y drogas que evidentemente no existían entonces. Los culturistas de hoy buscan el desarrollo muscular extremo, pero el objetivo del entrenamiento de fuerza de los gladiadores era una fuerza explosiva máxima, fuerza rápida. Un culturista es lento como una tortuga, antes de que levantase el brazo un gladiador le habría cortado en pedazos.

P: Entonces, ¿cómo nos tenemos que imaginar a los gladiadores?
R: El cine nos vende gladiadores como Brad Pitt en "Troya", pero en realidad eran más bien como Mike Tyson. En el cuerpo a cuerpo, en el forcejeo y choque de los escudos, el más fuerte tenía ventaja. Dado que existe una relación directa entre el peso corporal y la fuerza, tenderían a aumentar su peso tanto como les fuera posible. Entrenaban levantando piedras, como dice San Jerónimo, y empujando grandes rocas redondas. Eran hombres muy corpulentos, con gran fuerza explosiva y a la vez muy rápidos.

Los más fuertes en Grecia, como Milón de Crotona, podrían parecernos panzones hoy en día, y así aparecen retratados en las pinturas griegas. Lo más probable es que se asemejasen a los levantadores de piedras vascos o a los luchadores olímpicos de la categoría sin límite de peso, como Iñaki Perurena o Aleksander Karelin.

Pero si pones a Perurena o a Karelin en una película de gladiadores los espectadores, con la mente lavada por el irreal canon estético impuesto por los medios de hoy, probablemente dirían: “¡Está gordo!”. Pero claro, es que si Perurena o Karelin tuvieran tan poca grasa como los culturistas también tendrían tan poca fuerza como ellos.

P: La distorsión de la imagen de los gladiadores, ¿afecta también a otros elementos relacionados con este espectáculo?
Gradas reconstruidas a principios del siglo XX.
R: Si has estado en el Coliseo habrás visto que hay una sección de gradas en mármol blanco, la única en todo el edificio. Pues bien, eso fue un intento de restauración realizado en los años 30. Desde los años 60 se sabe que es erróneo, pues las gradas están muy cerca las unas de las otras, son muy estrechas y dispuestas en una inclinación excesiva. Hoy sabemos que las gradas en esa zona, el podium, eran muy anchas y en una inclinación muy baja, inferior al de resto de secciones del Coliseo. Dan por tanto a los visitantes una imagen errónea de cómo era el Coliseo. Evidentemente habría que desmantelar esa sección, y se ha planteado a menudo, pero no se hace simplemente porque no se sabe qué poner entonces en su lugar, porque ignoramos cómo era exactamente la disposición del podium. Cualquier intento de reconstrucción sería criticable.

P: Ahora se ha propuesto cubrir los subterráneos donde se almacenaban los decorados y las fieras, antes de su entrada en la arena, para dar una sensación más real de lo que era este edificio.
R: A mediados de los años 90 se instaló una parte de la arena (lo que vemos hoy), porque hasta entonces el Coliseo solo ofrecía el hypogeum a la vista de los visitantes, lo que sí hacía que muchos malinterpretasen el monumento. No entendían dónde luchaban entonces los gladiadores, debido a que no se veía ninguna arena. La mayoría pensaba que la arena original estaba en el suelo del hypogeum, y que los muros de este eran o elementos de la arena para que lucharan (una especie de laberinto) o muros que se habían construido después.

Con buen criterio se planteó entonces colocar el cuarto de arena que hoy vemos, pues así de un solo vistazo se entiende cómo se colocaba la arena y que el hypogeum era lo que quedaba debajo. Pero aun así no se ve que el hypogeum tenía dos pisos. Sería necesario reconstruir parte de la tarima de madera que era el primer piso del hypogeum.

P: ¿Cree que la recuperación total de la arena ayudará a una mejor comprensión del anfiteatro más famoso del mundo?
R: En primer lugar habrá que ver si los expertos llegan a un consenso para acometer este proyecto, porque al no conservarse el muro del podium que limitaba la arena no sabemos siquiera sus dimensiones exactas.

Si consiguen ponerse de acuerdo en esta cuestión, habrá que ver cómo resuelven el problema de comprensión que se deriva de ocultar la parte subterránea del edificio. En los 90 desestimaron la idea porque a la gran mayoría de espectadores no se les permite bajar al hypogeum. Nunca lo verían y, por tanto, se llevarían una impresión incompleta.

P: Parece bastante escéptico.
R: Es que no creo que ayude a comprender mejor lo que era el Coliseo. Si no tienen pensado que la visita incluya por el mismo precio la entrada al hypogeum no me parece una buena idea la instalación de la arena completa.

Creo que el plan se ha diseñado por motivos económicos. Anfiteatros como el de Verona ingresan todos los años una gran cantidad de dinero por los espectáculos que se celebran en ellos; espectáculos que pueden celebrarse porque tienen la arena íntegra. El proyecto de colocar además un museo en el hypogeum, museo que ahora está en la planta 1 del Coliseo, puede ser solo un cebo para atraer a los turistas a visitar esa nueva zona del edificio, la entrada a la cual me temo que cobrarán por separado.

Sin embargo, si tienen pensado que la visita incluya por el mismo precio todo el Coliseo, por encima y por debajo de la arena, de manera que todos los turistas puedan verlo entero, la propuesta me parece correcta, pues ese es en efecto el aspecto que tendría el edificio si se hubiese conservado íntegro, y porque permitirá dar espectáculos en la arena, que era la función original del edificio. Habrá que ver lo que deciden finalmente.

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