martes, 5 de abril de 2016

Mujer sin libertad, la doble subordinación

La existencia de las capas populares fue muy dura a lo largo de toda la Historia, pero la situación de los esclavos era en muchos casos todavía peor que la de las personas libres. Sólo había un grado de mayor desvalimiento que el del esclavo: la mujer privada de libertad. La investigadora Carla Rubiera acaba de publicar "La esclavitud femenina en la Roma antigua" que lucha contra la escasez de fuentes para acercarse a la realidad de aquellas mujeres. ¿Quiénes eran? ¿A que se dedicaban? ¿Cómo contribuyeron a la sociedad de su tiempo?

P: Uno de los planteamientos de sus trabajos es que las esclavas estaban encorsetadas por los mismos roles de género que las mujeres libres. ¿La presión de estos roles era igual para una persona libre que para una sometida a esclavitud?
R: En la Roma de la Antigüedad, aunque no de forma exclusiva en esta, se dota a hombres y a mujeres de una serie de roles y espacios que afectan a diferentes grupos sociales, al menos desde una perspectiva discursiva. Existe el claro convencimiento de que la naturaleza masculina y femenina son algo totalmente distinto, lo que es observable a través de la creación de alegatos en la filosofía, agronomía, en la literatura de entretenimiento, o en los escritos históricos, pero que también se refleja en la iconografía o en las inscripciones epigráficas.

Por lo tanto, tener en cuenta el género es básico para estudiar a las esclavas porque nos permitirá reflexionar sobre desigualdades, división sexual de los espacios y de las tareas. Asimismo nos permitirá entender cómo aparecen estas mujeres representadas en las fuentes. Ahora bien, una vez superado este "primer acercamiento" hemos de tener en cuenta que la realidad es más compleja que el modelo. Pongo un ejemplo: es un gran error creer que las esclavas por el hecho de ser mujeres están siempre en el espacio doméstico o dedicadas a trabajos que hoy en día consideramos femeninos. Ulrike Roth, quien hizo su tesis doctoral sobre esclavitud femenina en la familia rústica, utiliza las palabras "between evidence and models" (entre la evidencia y los modelos). Precisamente, con estas dos categorías tenemos que trabajar para reconstruir la esclavitud femenina.

P: Pese a que la sociedad las encaminaba a trabajar y permanecer casi todo su tiempo en la esfera doméstica, conocemos casos de mujeres trabajadoras. Pilar Fernández Uriel ha estudiado a las empresarias; también había esclavas y mujeres pobres que tenían que trabajar por imperativo del amo o para ganarse el sustento. ¿Esta situación podía desembocar en cierta autonomía para la mujer?
R: La visibilización de las esclavas fuera del espacio doméstico es un tema importante para mí y un claro objetivo en la investigación que estoy llevando a cabo en la actualidad. Sí que hay mujeres trabajando en el espacio doméstico, y la historiografía recoge tempranamente esta dedicación. Sin embargo, hay que considerar que incluso aquellas esclavas que son catalogadas por historiadores e historiadoras como "domésticas", no se encuentran encerradas en una habitación de la domus junto a su propietaria. La imagen de las seruae tejiendo junto a sus dominae nos la ofrece cierta literatura que, en general, está describiendo la vida de la aristocracia. No podemos aplicar este modelo a todas las esclavas de la Roma antigua.

Además, las fuentes nos ofrecen información de esclavas ejerciendo profesiones que requerían cualificación como medicae u obstetrices. De igual manera, también las encontraremos regentando negocios. Por supuesto, dependiendo del trabajo pudieron gozar de una mayor autonomía (este término lo tenemos siempre que encuadrar dentro de la esclavitud) y del mismo modo habrían sido capaces de generar un peculio que contribuyese a su calidad de vida, e incluso a adquirir la manumisión.

P: El día a día de las capas populares romanas era extremadamente duro. En el caso de la población esclava, ¿existe una situación de mayor desprotección para las mujeres? ¿El hecho de tener menos fuerza física representaba una ventaja para eludir los trabajos más pesados? 
 R: No fue lo mismo ser un esclavo que una esclava; pero en ningún momento de la historia implicó lo mismo ser un hombre que una mujer. Si nos centramos en la esclavitud antigua, hay una serie de elementos que diferencian la servidumbre de hombres y de mujeres. Harriet Jacobs (esclava del siglo XIX) mencionó que nadie debería juzgar a la esclava como se juzga a otros, y precisamente creo que esta reflexión incide en la diferencia de género.

Una primera distinción, como indicó Orlando Patterson escribiendo sobre mundo contemporáneo, es la capacidad que las esclavas tienen para reproducir la esclavitud; esta realidad marca la vida (cuerpo y mente) de las seruae. La violencia de género también se aprecia en la esclavitud, y esta únicamente se explica atendiendo a una desigualdad entre hombres y mujeres. Asimismo, el desarrollo de determinados trabajos también pudo verse condicionado por una cuestión de género. Cuando nos referimos a esclavas siempre hemos de tener en mente la doble subordinación (por una cuestión de grupo social y de género), considerándolas desde una perspectiva actual "grandes sujetos subalternos".

En relación a "trabajos pesados y fuerza física", sinceramente considero que los peores trabajos que pueden desarrollarse en la esclavitud no tienen que ver con las capacidades de cada uno o cada una.

P: En España contamos con uno de los testimonios más importantes y directos sobre la esclavitud femenina en el entorno rural: la teja de El Villar. ¿Hay otros relatos tan valiosos como este para conocer las condiciones de vida de la mujer esclava?
R: En la monografía "La esclavitud femenina en la Roma antigua: famulae, ancillae et seruae" se conjugan diversas fuentes para entender lo que fue esta servidumbre. Así, se plantea el uso de la literatura, la epigrafía, el derecho y la iconografía, por ejemplo. Todas ellas contribuyen a conocer la vida de las esclavas: unas porque nos informan sobre profesiones, otras, por ejemplo, porque reflejan relaciones personales con otra gente esclava o bien con propietarios o propietarias. Para mí resulta complicado seleccionar un testimonio, porque cada noticia que he ido encontrado a lo largo de estos siete años de estudio me ha permitido saber sobre las condiciones de vida de las seruae. De todas formas, si hubiese que seleccionar un material parecido, aunque en territorio italiano, podría mencionarse la tegula de Bovianum Vetus, cuya interpretación a día de hoy es la de una inscripción bilingüe en la que aparecen dos esclavas junto con sus huellas.


Tegula de Bovianum Vetus

P: ¿Qué importancia tenía el aspecto físico y la belleza en la vida de una esclava? ¿No eran estos valores que también eran positivos para los esclavos?
R: En una parte de las referencias literarias las esclavas son definidas a partir del atractivo de su cuerpo, de su pelo o de sus ojos. Esta situación se da con mayor frecuencia si comparamos con sus compañeros esclavos. Otras veces, por el contrario, son descritas por la fealdad que presentan. En muchas ocasiones, además, esta hermosura arrastra a sus propietarios y es la causante de que estos se abandonen a los placeres y se dejen llevar por la libido. De todas formas, no olvidemos quiénes escriben esos textos; qué mirada reflejan. Así, un elevado número de testimonios se centra en el cuerpo de las esclavas, y se las reduce a su belleza, mostrándolas como "floreros" o comparsas inanimadas. Este tipo de comentarios acaban por objetualizar todavía más a las ancillae. Con todo, ser juzgada por la belleza se convierte en patrimonio de lo femenino y atraviesa todos los grupos sociales.

P: ¿A qué se refiere cuando dice que la reproducción biológica de la esclavitud se fomentó e incentivó?
R: A lo largo de la historia de Roma hay una serie de métodos para obtener nueva población esclava, siendo uno de ellos la reproducción biológica. Este se sirve del cuerpo de las esclavas hasta convertirlas en meros vientres gestantes y, tal y como se puede leer en determinadas fuentes como la literatura agronómica o el Digesto, estas mujeres en determinados momentos recibieron incentivos para fomentar el nacimiento de nuevos uernae, véase la obtención de la libertad o descanso. Este modo de proceder no es típico de época romana, en el mundo contemporáneo también se ofrecían a las esclavas mejoras en su vida diaria a cambio de "parir para la esclavitud".

P: A pesar de que había varias formas de caer en la esclavitud se consideraba que el nacimiento de una esclava era el "método natural". ¿Quiere esto decir que la mayoría de los esclavos en Roma estaba sometido por el status de su madre?
R: La reproducción biológica se considera que alcanza una mayor importancia en los últimos años de la República, cuando la esclavitud de guerra, por ejemplo, ya no tenía tanta presencia. En este momento, efectivamente tal y como señala el derecho, "el hijo de una esclava es también nuestro esclavo". De todas formas, en ningún momento de la historia de la Roma antigua este método es el único para conseguir nueva población esclava, siempre aparece combinado con otros.

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Más información en esta entrevista para la web de la Universidad de Oviedo

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