martes, 2 de febrero de 2016

Descubierto (por fin) el anfiteatro de Volterra


Autor: Alfonso Mañas
Miembro del grupo de investigación CTS-545 (área de Historia del Deporte) de la Universidad de Granada

La ciudad italiana de Volterra (la Volaterrae romana) ha saltado a la actualidad arqueológica y gladiatoria por los restos hallados en julio de su anfiteatro. Aunque es ahora cuando hemos hallado sus restos, desde siempre existía la creencia de que en esa ciudad hubo un anfiteatro, debido a su gran importancia en el siglo I d. C. y a que está equipada con otros edificios de espectáculo (e.g. un teatro).

Fuentes de los siglos XIV y XV ya hablaban de restos de un anfiteatro, lo cual se confirmó en parte a finales del siglo XVIII, cuando el arquitecto encargado de la construcción del actual cementerio de la ciudad vio como su trabajo se veía constantemente interrumpido por el hallazgo de enormes bloques de piedra que él atribuyó a una gran obra de época romana, sin precisar más.

Por tanto, la gran explanada vecina al actual cementerio era considerada a día de hoy por muchos como el lugar en el que estaba el anfiteatro. De hecho, en mi libro "Gladiadores, el gran espectáculo de Roma" (editado en 2013) yo incluyo el anfiteatro de Volterra en mi lista de anfiteatros del imperio. En julio de 2015 por fin se comenzó a excavar en esa explanada con motivo de unos trabajos relacionados con el cementerio, hallándose una sección de muro elíptico que confirmaría que en efecto es ahí donde se encuentra el anfiteatro.

Foto cedida por la Sopreintendenza Archeologica della Toscana-Firenze
Por la técnica muraria usada en la construcción del muro la obra puede datarse en el siglo I d. C., que en efecto fue la época de mayor esplendor de Volterra, y cuando se datan también el resto de grandes monumentos de la ciudad (como el teatro, inaugurado hacia el año 13).

El anfiteatro no ha podido ser todavía desenterrado en su totalidad (harán falta años), por lo que hasta ahora solo se ha podido excavar la referida sección de muro elíptico, que por sus proporciones parece sugerir que tendría una dimensión total de 80 metros de largo el eje mayor y 60 metros el eje menor (los anfiteatros tienen una planta elíptica, para facilitar la visibilidad y la disposición de los participantes en la arena). Se desconoce sin embargo si ese muro corresponde a alguno de los muros de las gradas o al muro podium que delimitaba la arena. Esto último parece improbable, pues el Coliseo de Roma (el mayor anfiteatro del imperio, equipado incluso con un complejo sistema de montacargas) tiene una arena de 75 x 44 metros. Así, los 80 x 60 metros del muro hallado en Volterra probablemente corresponden a un muro de las gradas, o de los anillos más exteriores del edificio. Hasta que no se desentierre una mayor porción del edificio es imposible saber a qué parte de este corresponde exactamente ese segmento de muro y, por tanto, es imposible hipotetizar sobre las dimensiones totales que este podría tener (cosa que sin embargo se han atrevido a hacer en algunos medios, sin rigor alguno).

Foto cedida por la Sopreintendenza Archeologica della Toscana-Firenze
Según los sondeos geoeléctricos realizados la arena estaría unos 6 metros por debajo de la referida sección de muro, que es el actual nivel de suelo. Cuando pueda levantarse ese suelo podremos ver dónde está en efecto la arena, y sus dimensiones.

No podemos por tanto decir nada más sobre este hallazgo, y lo único que por ahora aporta a nuestro conocimiento de la gladiatura es que es uno de los 398 anfiteatros que (por ahora) sabemos que hubo en el imperio.

Lo que sí podemos añadir es que este descubrimiento nos hace pensar en otros ‘anfiteatros perdidos’ similares de cuya existencia parece haber bastante certeza (hay evidencias de diverso tipo) pero que aún están por descubrir, algunos de los cuales están en nuestro país. El ejemplo más señero es el del anfiteatro de Astorga, sobre la existencia del cual parece haber poca duda pero que aún está por hallar, cosa que quizá nunca se logre porque probablemente se encuentra en el área frente a la puerta de la muralla (cuyos restos se conservan hoy), área que está bajo edificios de la moderna Astorga, los cuales evidentemente no van a ser echados abajo para buscar un posible anfiteatro. Quizá una futura obra (para realizar un parking o infraestructura similar) se tope por casualidad con el recinto en el que luchaban los gladiadores de Asturica Augusta (una obra similar dio con el anfiteatro de la vecina León). Si tenemos en cuenta que la capital del conventus asturicense era Astorga (y no León), parece plausible que si León tenía un anfiteatro la capital del conventus (a 50 kilómetros) no podía ser menos.

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