martes, 19 de enero de 2016

Revistas de historia: enero de 2016



Comenzamos nuestra primera visita al quiosco de este nuevo año, para no perder las buenas costumbres, con Historia National Geographic. Para abrir boca; Diógenes, el padre de la “contracultura”. Acomodado hijo de un rico banquero, condenado por falsificar moneda —Él afirmaba que lo había hecho porque el Oráculo de Delfos le ordenó “Invalidar la moneda en curso”, es decir, como una primigenia forma de protesta “anticapitalista”. Poco hay de nuevo bajo el sol—,
que dedicó su vida a denunciar, con sus palabras y su ejemplo, los males de la sociedad de aquella época; la del ocaso de las polis griegas. Viviendo como un perro —eso significaba cínico en griego—, comiendo, defecando e, incluso, masturbándose en plena calle, provocaba el escándalo y atraía la atención sobre su persona y sus palabras. Por encima de las mil anécdotas que se cuentan sobre él, quizás sea bueno recordar las bases de su filosofía: el secreto para ser feliz es limitar los deseos a las necesidades que la naturaleza prescribe, pues esa es la condición de los dioses, que no desean nada, ni siquiera los sacrificios con los que se les rinde culto.

Y, sin abandonar Grecia, podemos acudir a unos eventos que Diógenes no frecuentó demasiado: los banquetes. Lejos de los habituales tópicos, estas reuniones sociales no eran ni desenfrenadas orgías ni sesudas charlas filosóficas, sino acontecimientos destinados a satisfacer todos los sentidos del hombre, pues hombres eran, en exclusiva, los invitados. Buena comida, abundante bebida, distendida charla, espectáculos interesantes y agradable compañía femenina. 

Si hubo un emperador singular en la antigua Roma ese fue, sin duda, Claudio. Repudiado por su propia madre, marginado en la corte de Augusto, ignorado en la de Tiberio, convertido en bufón de la de Calígula, llegó a emperador sin pretenderlo, como por una rocambolesca burla más de la Fortuna. Desempeñó con más acierto que muchos otros ese cargo, pero nunca pudo escapar a su destino: el de ser un príncipe deforme en un mundo que admiraba, que divinizaba incluso, la belleza.

Y contemporáneo de Claudio tuvo que ser Jesús de Nazaret. El último artículo de HNG sobre el Mundo Antiguo nos acerca a la realidad, política, religiosa y social en aquella época de lo que un día había sido Israel, y al papel que Jesús pudo desempeñar en ella.

Historia de Iberia Viaje nos abre una ventana al mundo de los fenicios, los navegantes que, en busca de los beneficios del comercio, unieron de punta a punta el Mediterráneo, el Mar Negro e, incluso, el océano Atlántico y el mar Rojo. Las gestas de sus grandes exploradores no pudieron ser emuladas hasta bien entrada la edad moderna.

Y para concluir esta necesariamente breve crónica (no, este mes las revistas no andan muy generosas con los temas de Historia Clásica) Desperta Ferro pone en su justo término la mítica conquista del Impero Persa por Alejandro Magno. Se centra en su periplo desde el brutal sitio y conquista de la ciudad fenicia de Tiro hasta su divinización en el oasis egipcio de Siwa. 

Tras exponernos la realidad del dominio persa (apenas sumaban 120.000 hombres para controlar el mayor imperio que había existido hasta la fecha), nos cuenta detalladamente la realidad política, social y militar de cada bando, que será determinante a la hora de decidirse a emplear una u otra estrategia. Todas las grandes batallas aparecen narradas al detalle y los mapas y las ilustraciones son, como siempre, precisos y espectaculares.





Disfrutar leyendo.

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