martes, 5 de enero de 2016

Águilas en la Serranía de Ronda

La llegada de las legiones romanas a la Serranía de Ronda supuso su integración forzosa de la zona en un complejo sistema político, social y económico que modificará sustancialmente su desarrollo histórico. El arqueólogo Juan Antonio Martín Ruiz acaba de publicar "La llegada de las ágilas a la Serranía de Ronda en época romana", una obra en la que aborda la historia de esta región desde finales del siglo III a. C. hasta la venida de visigodos y bizantinos. Nos sumergimos en este periodo con el conocimiento que Martín Ruiz ha adquirido para redactar una obra que propone respuestas para alguno de los enigmas que aún persisten respecto a este periodo: ¿Cuál es la ubicación de la ciudad Sabora Flavia?; ¿Quiénes pudieron ser los propiertarios de las abundantes villae de la comarca?; ¿Saepo y Usaepo eran enclaves diferentes?

P. ¿Cómo y cuándo llega Roma a la Serranía de Ronda?
R: Lo cierto es que carecemos de fuentes escritas que nos informen de cómo se produjo la conquista de este territorio por parte de las legiones romanas. Sin embargo, sabemos que la Serranía de Ronda quedó al margen de los principales acontecimientos bélicos que tuvieron lugar en la Alta Andalucía y el valle del Guadalquivir, por lo que su anexión a la órbita romana debió producirse de forma pacífica quedando muy posiblemente como ciudades estipendiarias, es decir, obligadas a pagar un tributo a los conquistadores.

P: ¿Cómo fue el proceso de romanización?
R: Todo indica que fue un lento: se extendió durante casi un par de siglos acelerándose con la llegada al poder de Augusto. Sin embargo, en este sentido sería forzoso señalar que no todos los sectores sociales mostrarían el mismo interés por asimilarse al nuevo orden imperante, pues no cabe duda que los más interesados, y también beneficiados al obtener la ciudadanía romana por ejemplo, fueron los sectores dirigentes.

El proceso pudo haber sufrido episodios violentos. Contamos con una cita de Tito Livio (35, 22, 5), que nos habla de la revuelta acaecida entre los años 197 y 192 a. C., en la que el procónsul Marco Fulvio dirigió una campaña militar en la que tomó las ciudades de Horón y Vescelia, enclave este último que algunos autores relacionan con la ciudad de Vesci en la serranía rondeña, aun cuando otros niegan dicha vinculación al situarlas en territorio aragonés por lo que es un tema aún abierto a debate.

P: ¿Cómo se articuló la presencia romana en la zona?
R: Hubo nueve ciudades documentadas en la Serranía rondeña: Acinipo, Arunda, Lacipo, Lacilbula, Vesci, Sabora Flavia (la única de la que todavía se discute su ubicación precisa), Ocuri, Saepo y Usaepo, todas ella curiosamente con un topónimo prerromano.

Vistas desde el yacimiento de Acinipo.

A la hora de valorar la importancia que tuvieron estas ciudades nos encontramos con el problema de la desigual información que tenemos sobre ellas, pues si en algunas como Arunda, Ocuri o Acinipo se han llevado a cabo intervenciones arqueológicas, en las restantes solamente tenemos los datos aportados por los distintos materiales descubiertos casualmente, sobre todo inscripciones. Aún así, no cabe duda de que el yacimiento más conocido de la zona es Acinipo, al ser uno de los que más se ha excavado y difundido, quizás también ayudado por la existencia de un teatro, el único documentado en la Serranía, con capacidad para unos 3000 espectadores.

P: ¿Cómo era la sociedad romana de la zona?
R: Conocemos la existencia de diversos grupos sociales gracias a la epigrafía hallada, la cual nos habla de ciudadanos libres, esclavos y libertos, tanto en las ciudades como en las villas, junto con las familias más importantes (Amemila, Fabia, Servilia, Anniolena, Iunia, Cornelia...).

Su economía muestra cierta diversificación aunque es preciso confesar que sabemos más acerca de las importaciones que llegaron a esta zona (salazones de pescado, maderas nobles, mármoles...) que los productos exportados que parece fueron sobre todo agrícolas, en particular el aceite. También puede acreditarse una actividad metalúrgica tanto en villas como en ciudades de la que por el momento solamente se ha documentado el trabajo del hierro, junto con talleres escultóricos y actividades textiles destinadas al autoabastecimiento y producciones de vidrio en Acinipo, sin olvidar un alfarería que sobrepasa ese nivel de autoconsumo para dedicar buena parte de su producción a elaborar ánforas para la exportación de productos agrícolas.

P: ¿Cómo se transforma la zona en el Bajo Imperio?
R: La crisis del siglo III d. C. afectó a estas ciudades, pues varios espacios privados en Acinipo, Arunda y Ocuri fueron convertidos en áreas industriales. También se advierte una disminución en el número de villas y un incremento en la extensión de las que sobreviven, en un proceso constatado en otras partes de la Bética.

Por estas fechas tenemos pruebas de las primeras comunidades cristianas según vemos en una basílica paleocristiana excavada en Arunda y la cita a un presbítero llamado León que acudió en representación de Acinipo al Concilio de Elvira a comienzos del siglo IV d. c. Se ha constatado que a lo largo de dicha centuria Acinipo cede su protagonismo a Arunda.

La posterior ocupación visigoda y bizantina es mal conocida, si bien se ha aludido a la existencia de un limes entre ambos a partir de la aparición en Villamartín de una inscripción funeraria del año 578 d. C. en la que se alude a un dux visigodo llamado Zerezindus fallecido con 44 años. Aunque se ha propuesto que murió joven y probablemente en combate lo que avalaría la presencia de dicha frontera, creemos que es preciso tener en consideración que para aquella época la edad a la que murió Zerezindus era elevada y que no tampoco hay evidencia alguna de que muriese combatiendo por lo que no puede utilizarse como argumentación.

P: ¿Qué queda de aquella etapa? ¿Cómo ha pervivido el patrimonio arqueológico? ¿Qué yacimiento o yacimientos recomienda para conocer mejor la zona?


R: El patrimonio no está siendo protegido como se merece según evidencia el caso de Acinipo, donde se han denunciado varios expolios y el pésimo estado de convervación. En cuanto a los yacimientos que pueden visitarse hemos de ceñirnos sobre todo a Acinipo y Ocuri donde son visibles una amplia gama de estructuras, pero sin que podamos decir lo mismo de los restantes e inclusive del más de centenar de villas que se han documentado en la Serranía rondeña.

El patrimonio histórico de época romana en esta zona no ocupa el lugar que le corresponde. Bien gestionado puede convertirse en un recurso de índole turística y cultural, para lo que obviamente hace falta la implicación de las diversas administraciones implicadas que demasiado a menudo miran para otro lado, si bien la reciente creación de un Instituto de Estudios de Ronda y la Serranía supone un punto de esperanza al respecto.

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