jueves, 5 de febrero de 2015

Total War: Rome 2 "Emperor Edition"






En esta ocasión, hacemos el análisis de un juego que es la versión Hollywood de la estrategia en PC: gran presupuesto, mucho efecto especial, acción a tope y guión rayando lo subnormal.
Realmente esta "Emperor Edition" es la versión mejorada del Total War Rome 2, que salió en otoño del 2013 con infinidad de fallos de todo tipo, para enfado de los numerosos seguidores de la famosa saga Total War, iniciada en el año 2000 con el Shogun.


Hubo que pasar un año y 16 parches para que la empresa Creative Assembly sacara la versión definitiva en otoño del 2014, con el añadido de la campaña de Augusto como regalo para los sufridos seguidores.

Esta versión remozada es realmente mucho mejor que la original y arregla muchos de sus errores, pero sigue careciendo de algunas cosas de los Total War anteriores, que los seguidores echan de menos, como el árbol de familia.



Campaña

En Rome 2, como en el primero, el juego se divide en campaña por turnos y batallas en tiempo real. Debemos conquistar el mundo antiguo o un determinado número de regiones para conseguir la victoria. El comienzo de la campaña podemos datarlo en el año 272 a.C. y dura 300 años. Aunque al final de la campaña el juego te da la opción de seguir jugando sin límite.

Pese al nombre del juego, no es obligatorio dirigir a Roma, aunque sea la facción más golosa, ya que podemos elegir entre varios pueblos, desde Britania a la India, pasando por Cartago y las ciudades de Grecia, en un mapa de campaña de maravillosos gráficos, donde las ciudades van aumentando de tamaño según crezcan en poder y riqueza.


Mapa estratégico


La base del juego son los ejércitos, que pueden estar compuestos por un máximo de 40 unidades, incluyendo unidades navales y terrestres y deben tener un general para guiarlos. El poder de una facción individual, o imperio, determina el número de ejércitos que puede alzar. Pero la fuente del poder y los ejércitos es el dinero. Una facción puede ganarlo al conquistar más regiones y adquirir más oro. También mediante el comercio, pero es la conquista la que otorga más riquezas. Es un wargame, después de todo.

Los jugadores también tienen la capacidad de nombrar las unidades de un ejército y cambiar sus emblemas. Desgraciadamente, no se pueden separar unidades de un ejército creado y dejarlas en una ciudad como guarnición, como se podía en el primer Rome. Todas las tropas tienen que llevar general, asi que si las quieres separar tendras que crearles un general. Puede ser un más realista, como dicen los desarrolladores del juego, pero no deja de ser un engorro.




Vista de Roma

También se puede elegir habilidades para los generales según consigan victorias. Y estos, a su vez, se pueden rebelar provocando una guerra civil si no se sienten queridos. Hay que casarlos y darles títulos y cargos para mantener su lealtad.

También tendremos agentes especiales, como espías, dignatarios y adalides, que realizan misiones diversas en territorio propio y enemigo. Ya sea sabotear el edificio de una ciudad enemiga, incitar a la revuelta, aumentar la cultura o el orden de una región propia o minar la moral enemiga. Sus acciones son mucho más variadas que en el primer Rome y es un añadido muy favorable al juego.

Hay también un árbol de tecnologías a descubrir y desarrollar, pero este aspecto, pese a las mejoras de la Emperor Edition, sigue siendo inferior y más enrevesado, en mi opinión, a juegos de la saga anteriores.

Las ciudades son la base de la campaña. Su conquista es esencial. En el Rome 2 las ciudades se agrupan en provincias, por lo que conquistar todas las ciudades de una provincia te otorga bonos. Cada cultura tiene edictos propios, aunque también los hay comunes, que se aplican a estas provincias, siempre que las tengas completas. Roma, por ejemplo, tiene “Romanización” que mejora nuestra capacidad para asimilar culturalmente una provincia conquistada. Otros edictos reducen el precio de la construcción, o el mantenimiento de las tropas, así que siempre es buena idea tener al menos unas cuantas provincias enteras bajo tu control.


Información de provincia

Un fallo del juego no arreglado en esta edición definitiva es el de los turnos, que duran un año, lo que provoca que muchos generales apenas te duren diez turnos. Menos mal que hay mods que alargan los años a cuatro turnos y hasta doce, lo que te permite desarrollar generales a su máximo potencial... y encariñarte con ellos



Batallas
Este es el meollo del Rome 2 Emperor Edition. El apartado que ha hecho famoso a la saga y su seña de identidad.
 El juego viene con la posibilidad de jugar batallas históricas o diseñadas por el jugador, sin necesidad de entrar en una campaña. Mientras las diseñadas pueden llegar a ser interesantes según las organices, las históricas solo tienen de eso el nombre. Ya que la IA no es muy táctica que se diga, pese a las notables mejoras de la Emperor Edition (al menos se defiende mejor), por lo que es muy normal que Cannas acabe en un batiburrillo de unidades mezcladas sin orden ni concierto.


Dos ejércitos a punto de batallar

Eso sí, en el modo multiplayer puedes llegar a tener batallas épicas y muy realistas con otros jugadores humanos.
Es en las batallas de la campaña donde llega la emoción, pues a veces tu imperio depende de una gran batalla en la que te juegas horas de partida contra una IA, que si es numerosa, se vuelve muy agresiva.


A veces, la pelea alcanza niveles algo sangrientos

En las batallas, en tiempo real que se puede pausar o acelerar, el sonido de ambiente y los gráficos son una verdadera maravilla, que mejora a los juegos anteriores de la saga, que tampoco eran mancos en este aspecto. Las unidades están bien diseñadas y son históricas (ya no hay unidades fantásticas o anacrónicas), los campos de batalla son más extensos y detallados, con el añadido de un mapa táctico muy útil. Además, en la Emperor Edition las batallas duran más y la caballería a la carga ya no parece una división de panzers. Son batallas más realistas, dentro de la limitación de su motor.


Triarios en plena faena


Las batallas navales en esta Emperor Edition han sido mejoradas. Los barcos ya no "explotan" al ser tocados por un espolón y son más duros de hundir. Los abordajes pueden ser todo un espectáculo que merece ser observado a ras de suelo... o mejor dicho, de trirreme.


No sin mi espolón


Además, CA ha sacado para el juego tres campañas de pago, centradas cada una en una determinada guerra: la conquista de las Galias, la 2º Guerra Púnica y la guerra del Peloponeso. Cada una de ellas es una pequeña joya, con su mapa, facciones y detalles propios, que aunque obligan a pasar por caja, son una notable ampliación del juego original.


Elefantes jugando con caballos


Conclusión
El Total War Rome 2, como el primero, sigue marcando la pauta de la recreación de batallas de la antigüedad en PC y nadie parece hacerle sombra. La saga Total War, pese a su apuesta descarada por el espectáculo sobre el realismo, o quizá por eso, continua liderando los wargames después de 15 años de títulos de diferentes épocas y varias evoluciones de su motor.
 Por otra parte, los fans han hecho mods que mejoran su realismo hasta niveles de obra maestra. Caben destacar dos mods muy ambiciosos y elaborados: el mod "Divide et Impera" y el mod "Radious", que permiten al jugador más exigente sentirse el líder sin complejos de una civilización de la Antigüedad.



Os dejamos un largo y estupendo video de una partida con Esparta:












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