lunes, 22 de julio de 2013

Etimologías sorprendentes


¿Tienen algo en común los calamares y los caramelos? ¿En qué se parecen las calcomanías y los calcetines? ¿A qué nos referimos realmente cuando decimos que alguien hace las cosas “a bulto”, “al buen tuntún” o “a la buena de Dios”?

Todos hemos experimentado alguna vez la fascinación al descubrir el origen de una palabra que, después de estudiada, reaparece ante nuestros ojos nuevamente iluminada, cargada de matices. Verdaderamente, la etimología tiene esa capacidad de trasladarnos a otro tiempo, penetrar en las raíces de nuestra lengua, de nuestra cultura y de nuestro pensamiento.


Esta búsqueda de las fuentes de nuestras palabras es lo que llevó a la revista Stilus a comenzar en 2010 una fecunda colaboración con Javier del Hoyo, doctor en Filología Clásica y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. Fruto de esta colaboración se han publicado hasta el momento tres artículos que nos muestran la extensa prole de palabras en castellano que nos han legado términos como cálamokýklos (rueda) o Venus.

Animado por la experiencia, Javier del Hoyo acaba de editar Etimologicón, un recorrido sorprendente y estimulante por las extrañas conexiones de las palabras que nutren el idioma español. A lo largo de 32 capítulos, el autor escoge una raíz griega o latina (gen- y gono-, calamus, alo, calx, theós y deus, etc.) y a partir de ella va encadenando términos relacionados etimológicamente con ella. No se trata de un glosario, sino que el autor, para construir este engranaje, nos presenta de forma breve la historia de cada vocablo.

Así, tirando del hilo, saltando de la “infancia” al “fado” (del lat. fari) o de la “bicicleta” a la “encíclica” (del gr. kýklos), descendemos por un divertido laberinto de palabras en cuyos recovecos podemos admirar su significado original, las relaciones más insospechadas y los complejos procesos de cambio semántico que han ido moldeando nuestro léxico a través de los siglos.

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