martes, 28 de junio de 2016

Y el retiarius perdió su red

Fotograma de 'Espartaco' de Stanley Kubrik.
El retiarius era un tipo de gladiador que luchaba con la red. De hecho, su nombre deriva de este utensilio (rete en latín). En la Antigüedad los enfrentamientos con su eterno adversario y antagonista, el secutor, levantaban pasiones. Esa fama perdura hoy en día debido, en gran medida, a que aparece en casi todas las películas, series y juegos de gladiadores. No en vano, una de las imágenes icónicas de las 'películas de romanos' es la de Draba (Woody Strode) hostigando en la arena, con su red y su tridente, a Espartaco (Kirk Douglas) en el film homónimo de 1960.


Al margen de esa imagen cinematográfica (y llena de imprecisiones y errores), las fuentes romanas nos ofrecen representaciones fieles del aspecto verdadero que tenían los retiarii reales, como se puede apreciar en las imágenes inferiores que acompañan a este artículo.

Figura 1: Un retiarius (izquierda) se enfrenta a un gladiador de tipo indeterminado (podría ser un samnis, un gallus o un murmillo). Detalle de una copa fechada hacia 20-15 a. C. Musée de la civilisation gallo-romaine, Lyon (Francia)

Desde siempre, los estudiosos y expertos en gladiatura han afirmado de modo rotundo que el retiarius siempre luchaba con la red. ¿Cómo dudarlo cuando, al fin y al cabo, era de la red misma de la que derivaba su nombre?

Figura 2. Combate de un murmillo contra un retiarius (derecha). Con la red preparada en la mano derecha, quizá busca ya la alta cimera del contrincante. Relieve hallado en Sepino y fechado a principios del siglo I. Museo de Sepino (Italia)
No obstante, esta afirmación que parece tan lógica no se ve refrendada por las fuentes visuales romanas. Como podemos apreciar en las representaciones inferiores, hay fuentes visuales en las que el retiarius aparece sin la red. Tradicionalmente, la ausencia de la red en esas fuentes ha sido explicada con el argumento de que el combatiente ya había lanzado la red en algún momento previo del combate, por lo que aparecía sin este elemento en el lance recogido en por el artista. Podría ser, claro que sí. Es una posibilidad.

No obstante, Alfonso Mañas, experto en gladiatura, acaba de publicar un artículo en la prestigiosa revista The International Journal of the History of Sport, en el que explora otra posibilidad. La propia aceptación y publicación de su artículo, y la buena difusión que está teniendo entre los expertos muestra la buena acogida entre la comunidad científica.

De las 262 representaciones que conocemos de retiarii (la primera del año 20-15 a. C. y la última del año 429), solo el 10% muestran a este combatiente con la red. Mañas llama la atención sobre la distribución en el tiempo de todas esas representaciones: si la gran mayoría data del siglo II y III, el mayor número de las que muestran una red son anteriores al siglo II. Solo una representación del siglo IV muestra la red, mientras que no hay ninguna fuente para el siglo V.

Figura 3. Retiarius (izq.) contra secutor. Siglo III-IV. Metropolitan Museum of  Art de Nueva York (EE.UU.)
La tesis de Mañas es que el retiarius, que parece haber usado la red desde su surgimiento, probablemente hacia el 30 a. C., fue abandonando este elemento, como sugieren las figuras 3 y 4. La explicación, que se expone detenidamente en el artículo citado, puede resumirse en que la red dejó de servir para ganar combates. ¿Por qué perdió su utilidad?

La respuesta hay que buscarla en la aparición, durante la primera mitad del siglo I d. C., del murmillo contrarete. Antes de esa fecha, el antagonista natural del retiarius parece haber sido el murmillo cuyo casco, con una cresta prominente (Figura 2), quedaba fácilmente enganchada en la red. Una victoria habitual no sólo haría poco interesantes los combates, sino que desincentivaría las apuestas, gran pasión de los romanos. Este hecho podría estar detrás del nacimiento de un nuevo gladiador, especialmente diseñado para igualar los enfrentamientos.

Figura 4. Representación de un combate entre retiarii y secutores, en donde no aparece ni una red. Panel 4 del mosaico Borghese, realizado hacia 330 y hallado en Torrenova. Galleria Borghese, en Roma (Italia).
La aparición de esta "versión mejorada" del murmillo se puede situar entre los años 30 y 50. Su principal característica era un yelmo en forma de huevo, sin prominencias en las que se enganchase la red. Para Mañas, el éxito de esta estrategia defensiva pudo llevar a los retiarii a dejar de usar la red, una situación que certifican las escasas representaciones de la red en los siglos III y IV. Ya en el siglo V, el tridente queda como principal atributo de estos combatientes.

Entre finales del siglo I y el año 121, el murmillo contrarete pasó a llamarse secutor (del latín sequor, ‘seguir’), pues la principal acción que relizaba ese gladiador durante el combate era seguir al retiarius, intentando que este no se alejase lo suficiente como para poder lanzar la red con el objetivo de inmovilizarle.

2 comentarios:

  1. Alfonso Mañas nos regaló a los amantes del mundo clásico con su magnífico trabajo sobre los gladiadores publicado por Ariel. Ahora en este artículo defiende una tesis sorprendente. Me alegro mucho de que una aportación tan interesante no haya sido propuesta, como suele ser habitual, por un especialista extranjero. Enhorabuena al autor.

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  2. Curioso enfoque que sin duda puede tener mucha razón a la vista de las pruebas sugeridas. Desde luego, logra que lo llamativo se comprenda como probable.

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