martes, 17 de julio de 2012

Rubén Sáez: "La primera artillería de la Península fue la de Aníbal contra Sagunto"

Rubén Sáez comenzó en 2004 su tesis sobre poliorcética en el Mundo Antiguo, pero pronto se dio cuenta de la escasez de estudios que se habían hecho en la Península sobre el arte del ataque y defensa de las ciudades. Gran parte del corpus teórico estaba en inglés, francés o alemán debido al trabajo de escuelas que llevaban casi un siglo de ventaja a la investigación española. Sáez trabajó con ahínco en estas fuentes para dar el salto a lo práctico. Sobre los fragmentos encontrados en Caminreal (Teruel) reconstruyó un escorpión romano. Ocho años después ya lleva 50 máquinas grecorromanas y medievales, que se pueden admirar en un gran parque temático en Albarracín.


¿Qué lleva a una persona a construir artillería de la Antigüedad y máquinas de asedio?
En mi caso, a raíz de mi tesis doctoral, me interesaba ver el funcionamiento de la pieza y comprobar si se comportaba como decían los textos o había en ello cierto toque de propaganda. Gracias a esta iniciativa comprobé que los textos clásicos son bastante fieles a la realidad. Además, ver las máquinas en funcionamiento brinda información adicional sobre el contexto, sobre los asedios en los que se utilizaron.

La experiencia debió de ser gratificante, porque al escorpión romano le siguieron muchas más piezas.
Sí. Tras el primer proyecto me planteé nuevos retos. Continué la línea evolutiva de las máquinas de asedio en la Edad Media. Todo ese trabajo lo he reunido en Trebuchet Park, en la localidad turolense de Albarracín, que abrió en febrero de 2011. Es el mayor parque temático de máquinas de asedio a tamaño real en el que los visitantes pueden ver y tocar máquinas grecorromanas, medievales y orientales. Actualmente estamos trabajando en una torre neoasiria que abrirá un nuevo ámbito temático dedicado a este periodo.
La exposición de Trebuchet Park es numéricamente la más importante pero tenemos otras como “Dos milenios de Historia de la artillería”, en Buitrago de Lozoya (Madrid). Se trata de un montaje espectacular a lo largo de la muralla que incluye, en la entrada del castillo, el mayor trabuco de contrapeso de España, una máquina para lanzar piedras de 100 kilos a más de 200 metros. También disponemos de otra exposición itinerante de maquetas, “Dos milenios de máquinas y técnicas de asedio” y acabamos de rematar una de armas de mano de la Edad Media, llamada “Armas y soldados de la Reconquista”, que estará expuesta en noviembre en Buitrago de Lozoya.

¿Cuánto tiempo puede llevar recrear una máquina de artillería?
Cada pieza tiene detrás un gran trabajo de documentación. El proceso de reconstrucción de las grecorromanas, que son más complicadas que las ballestas medievales, pueden llevar de término medio unos tres o cuatros meses. Depende de su complejidad, de si partimos de cero o nos basamos en alguna que ya hemos investigado a fondo.

De la Antigüedad, ¿cuáles son sus piezas estrella?
Me gusta especialmente el lanzallamas de Delio, de las Guerras del Peloponeso (siglo V a. C.). Es un ingenio bastante curioso por su concepción y muy peculiar en su rendimiento. En cuanto a máquinas romanas, al escorpión le tengo mucho cariño porque fue la primera máquina reconstruida, pero tenemos doce máquinas entre arietes, máquinas protectoras, dos tipos de onagros... Todas tienen algo especial, incluso a las de tecnología más simple.

¿Cuándo empieza a usarse la poliorcética?
Las primeras torres de asedio y arietes se documentan en el mundo neoasirio, de donde pasaron a Persia y a Fenicia. Las máquinas de asedio se extendieron a Cartago, que las utilizó en las guerras contra las ciudades griegas de Sicilia. Ese contacto debió de ser decisivo en la llegada de las máquinas a Grecia y a la corte macedonia de Filipo, que hasta entonces había utilizado máquinas de tensión. Con Alejandro Magno la tecnología se dispersa y llega incluso a La India. Bajo el reinado de los Diadocos, en especial Demetrios Poliorcetes, a todo el orbe.

¿Cuándo se introduce la artillería en la Península Ibérica?
La primera artillería documentada se usa en el asedio de Sagunto por parte de Aníbal, a finales del siglo III a. C. En todo el ámbito mediterráneo, en el que se movieron griegos y romanos, existen tan sólo una veintena de restos. En España tenemos la suerte de contar con restos de cuatro escorpiones. Tres se encontraron en la provincia de Teruel. El más completo es el de Caminreal. Los otros dos son los de Azaila, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y está en unas condiciones bastante malas, y el de Ampurias, en el museo de Barcelona. Me gustaría estudiar este último para reconstruirlo, porque creemos que es un modelo griego o helenístico. Posee un sistema de propulsión que, pese a ser de torsión, es diferente al republicano de Caminreal.
Aparte de los restos de máquinas, en la Península se atestigua el uso de artillería por el hallazgo de proyectiles de catapultas (pilum catapultarium) y de balistas. En muchos casos está pendiente su análisis. El estudio de calibres y cronología será muy útil para saber qué tipos de máquinas operaron en la Península durante la Antigüedad.

En asuntos de ingeniería poliorcética, ¿los romanos introdujeron alguna novedad al legado griego?
Los romanos copian la tecnología de la poliorcética helenística. De hecho, hasta el siglo I a. C. dejaban en manos de ingenieros griegos estas máquinas o se servían de arsenales que encontraron en Pérgamo, Rodas y Alejandría. Sus innovaciones son leves y se reducen a una optimización de los recursos. Gracias al elevado número de efectivos que podía movilizar, Roma podía desplegar máquinas más grandes y potentes, y sacar más rendimiento de ellas.

¿Las máquinas eran indispensables para expugnar una ciudad?
En el mundo romano, el éxito viene por el uso combinado de las máquinas y de otras estrategias de asedio como la construcción de minas o el bloqueo. Es verdad que los arietes doblegaron Cartago y que la torre de asedio dio la puntilla a Masada, pero la victoria es una combinación de todos los elementos.

La caída del Imperio Romano, ¿se notó en la poliorcética?
Los escorpiones y otras máquinas de torsión siguen en uso en Bizancio, que al fin y al cabo es la Roma de Oriente. Pero a partir de los siglos V y VI la influencia oriental trae las tecnologías de tracción manual y las máquinas de contrapeso, que revolucionaron la práctica de la guerra. No se sabe muy bien por qué ni en qué lugar reapareció la técnica de tensión pero, en cualquier caso, la consecuencia más palpable del paso a la Edad Media fue un descenso muy acusado en el uso de las grandes ingenios de poliorcética. Es lógico porque con unos recursos mucho más reducidos y escaso territorio, los reinos cristianos peninsulares podían alinear a poco más de 1.000 soldados, un número insuficiente para desplegar grandes máquinas de asedio.

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